lunes 25 de octubre de 2010

DEJA VU (MEMORIAS)



DEJA VU (MEMORIAS DE UN TERCERO)



Él se levantó temprano, antes que ella y sin hacer mucho ruido se vistió, ordenó sus cosas, le dio un beso en la mejilla y se fue muy apurado. Subió a su auto y condujo por muchas cuadras sin rumbo y se detuvo a un costado del camino. Apagó el motor, bajó la mirada al piso y mientras sentía los vehículos pasar por su lado, respiró profundamente.

Había sido una noche muy apasionada pero se sentía vacío y confundido. Por semanas que ellos se veían así; una linda velada y luego extenuantes noches de pasión. Ella no estaba sola, ella tenía su pareja y él no sabía cuál era su lugar en esta situación. Cuantas veces conversaron sinceramente y el resultado siempre era el mismo, él seguía siendo el tercero en esta extraña pero fuerte relación.

Él retomó su camino, esta vez con rumbo a su casa; al llegar se metió en la ducha y permaneció inmóvil; mientras el agua caliente corría por su cara, él pensaba en todo aquello. Se fue a la cama para ver si conseguía dormir unas pocas horas, descansar su cuerpo y animarse a hacer cosas para distraer su mente.

Recostado, miraba el techo recordando los sucesos de esa noche, cada instante, cada beso, el éxtasis y la pasión de sus encuentros. Todo lo estaba consumiendo por dentro, lo destrozaba; hubiera sido fácil sacarla de su vida, pero estaba en su piel, en sus recuerdos y él en ella.

Pasaron los días, siempre conversaban y nuevamente organizaron salir. La velada era magnífica, la conversación amena y divertida como siempre, el tiempo pasaba hasta que la hora les indicaba que ya se retiraban para estar juntos como siempre.

Él quiso hacer algo distinto y la llevó a un lugar diferente, más atrevido; a ella le gusto mucho este nuevo lugar, de hecho aumentó su excitación. La noche estaba más prendida que de costumbre, se besaron largamente, esta vez él retrasó lo que más pudo cada una de las situaciones, apaciguando el exceso de pasión para no avanzar tan rápido como acostumbraba.

Lentamente se besaban cada parte del cuerpo que quedaba al desnudo, se veían a los ojos y aunque ella quería avanzar muy rápido, él la contenía. La giró de espaldas a él y comenzó a besar la parte trasera de su cuello, luego recorrió su espalda con sus labios, mientras sus manos rozaban sus muslos y sus caderas subiendo lentamente.

Recorría su estómago, sus pechos ya desnudos y en un inesperado acto, ella lo giró empujándolo sobre la cama y subiéndose sobre él aprisionando sus manos fuertemente. Le besó su pecho desnudo, jugaba subiendo y bajando para aumentar el calor del momento, él la giró nuevamente colocándola de espaldas sobre la cama.

Comenzó a besar sus pies, alternaba constantemente, pie izquierdo y derecho, besando sus dedos delicadamente, sus tobillos, el talón, las pantorrillas; se acercó levemente a sus rodillas haciendo una pausa, subía los muslos de ella y veía como se excitaba más y más; saltó desde el borde de la ingle a su estómago y continuó subiendo hasta llegar a sus pechos, todo estaba muy agitado.

Ella quería que prosiguiera avanzando y él comenzó a bajar lentamente desde su pecho pasando por su estómago hasta llegar directamente a la fuente de sus deseos, invadiendo completamente su húmeda pasión.

Lentamente continuó excitándola más y más hasta que ella explotara y consiguiera un orgasmo sin aún estar completamente con él.

Ella le pidió que siguiera y lentamente se unieron, haciendo este momento la experiencia más recordada e irrepetible; una experiencia que sólo esta noche podría grabar en su memoria, él usó todas las técnicas que sabía y la llevaba a tener constantes orgasmos, uno tras otro casi sin pausas.

Experimentaron todas las posiciones más intensas hasta que luego de largas horas, cuando ella pensaba que ya tenía su último suspiro, él la sostuvo con fuerzas, la colocó en una nueva posición y con movimientos suaves al principio e intensos después, comenzó a llevarla al más largo e intenso orgasmo que jamás ella había experimentado, no contuvo sus labios y se expresó con libertad por la intensidad de esta increíble experiencia hasta terminar.

Ella rendida como nunca, le dijo:

—Has sobrepasado todos mis límites..., jamás pensé que sería capaz de llegar tan lejos con un hombre.

Y en medio de su cansancio y sus cuerpos húmedos, durmieron rendidos.

Él se levantó temprano, antes que ella, y sin hacer mucho ruido se vistió, ordenó sus cosas, le dio un beso en la mejilla y se fue muy apurado...


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..°¤¤°.¸¸.¤´¯`» Freddy
D. Astorga «´¯`¤.¸¸.°¤¤°


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