viernes 12 de marzo de 2010

EL TIEMPO DE LOS ANGELES




EL TIEMPO DE LOS ANGELES

Él estaba de pie frente a la multitud, los nervios de este gran momento se sentían en el aire, el día más importante, la escena más esperada de esta película estaba por comenzar. A su mente volvían todos los recuerdos que lo trajeron hasta este lugar, lejanos pensamientos que inundaban su cabeza llevándolo en un pequeño viaje al pasado.

Años atrás, su solitario corazón lo llevó a hacer una visita a un pariente lejano, a muchos kilómetros de su hogar vivía la tía de su madre, apenas recordaba como llegar a su casa, pero se había aventurado en este viaje de cortesía recordando aquellos viajes con su madre cuando era pequeño. La verdad, él sólo quería escapar de la soledad, no soportaba la idea de que los años avanzaran y su vida sólo tuviera un sentido, trabajar. A veces es difícil disfrutar la vida cuando se desea tener a alguien especial con quien vivirla.

Mientras avanzaba por las calles, llegaban a su memoria antiguos recuerdos de esos viajes, colores y figuras que sólo se habían guardado en su mente, ahora se materializaban. Al fin llego a la casa de su tía; la mujer no lo reconoció de inmediato pero si le recordó cuando él le dijo de quien era hijo. Ella dio un grito de emoción y le brindó un cariñoso abrazo, le hizo pasar y lo invitó a alojarse esa noche.

Toda la tarde conversaron de la vida y de tantas cosas que habían pasado estos años. Nunca falta la pregunta que te deja pensando un poco triste:

- ¿Y usted no se ha casado?... - le dijo la mujer con curiosidad -

Dando un suspiro de desolación pero esbozando a la vez una sonrisa, le contaba los por menores de su vida amorosa.

- No, aún no encuentra la persona que llene mi vida... - contestó él con tristeza -

- Ya llegará - exclamó la mujer, intentando consolar a su sobrino y entendiendo que la pregunta no había llegado en un buen momento para él.

Él miro una vez más reloj y dando las gracias por la invitación a quedarse, argumentó que no podía quedarse debido a un importante compromiso al día siguiente. La verdad sentía tanta pena y desconsuelo que no quería evidenciar que estaba a punto de llorar. Con un fuerte abrazo se despidió de su tía y se acercó a la puerta de salida, cuando frente a sus ojos apareció una hermosa y joven mujer que empujaba un coche con un bebé.

Al verla pasar del otro lado de la reja, se quedó contemplando su figura, sus facciones, su caminar. Muy dentro de él quería acercarse a ella y romper su timidez, pero no fue capaz, era tan grande el miedo al rechazo que prefería no arriesgar su corazón. Sin embargo tras un suspiro, dijo una frase al cielo con la esperanza de que Dios escuchara su ruego o los ángeles trajeran su petición milagrosamente ante él:

- Así me gustaría conocer una mujer, que se enamore de mi y estar con ella para siempre, el único problema, es que me hubiera gustado que no tuviera un hijo.

La joven mujer pasó de largo empujando el coche y se alejó por la calle en dirección opuesta a la que él debía caminar. Nuevamente se despidió de su tía y emprendió el viaje de regreso a su casa. Todo el camino lo recorrió con la imagen de la joven en su cabeza, cerraba los ojos y sólo la veía a ella. Esa imagen lo atormentaba y lo entristecía; por un lado sentía una gran atracción hacia ella y por otro, el bebé que ella llevaba, le daba cuentas de que era una mujer comprometida, alguien había tenido la fortuna de encontrarla antes.

Al paso de los días y de los meses la imagen de ella se perdía en el lejano recuerdo de esa tarde. Varias veces volvió a visitar a su tía queriendo tener la suerte de verla otra vez. Sin embargo nunca más volvió a verla pasar, los años fueron pasando y esa silueta se esfumó de sus pensamientos. Pero seguía solitario en búsqueda de ese gran amor para su vida.

Mucho tiempo después conoció una mujer por internet, normalmente él no hacía esas cosas para conocer personas, pero había escuchado de casos exitosos y nada perdía con probar. Ella estaba en la misma situación, soltera aún en búsqueda de esa persona especial. Con mucho que hablar y compartir, las conversaciones cada vez se hicieron más intensas e interesantes. Algo los atraía a ambos, algo estaba creciendo lentamente entre esos dos solitarios. Tras poco tiempo de conocerse virtualmente y conversar por teléfono, el destino los llevó a conocerse en persona.

Ella había viajado a la ciudad don él vivía y se alojó en la casa de un amigo, sin embargo por esas coincidencias de la vida, su amigo tenía otro compromiso por el cual no podía acompañarla a tomar el bus de regreso a su ciudad. Fue en ese momento que ella pensó en llamarlo para pedir su ayuda.

El casual encuentro los llevó a encontrarse por primera vez, ya era avanzada la tarde y ninguno de ellos había almorzado, por lo que decidieron compartir ese momento y conocerse más mientras conversaban. Los nervios de esa primera cita casual se desvanecían a medida que la charla se hizo más amena. Sin duda ambos sintieron que ya se conocían de años. Toda la tarde continuaron compartiendo anécdotas y experiencias de sus vidas, cuando se dieron cuenta, ya era avanzada la noche.

Ella tomó el bus de regreso a su ciudad y por semanas continuaron conversando más y más, hasta que fue el turno de él de viajar donde ella. Juntos asistirían a un concierto y pasarían el resto del fin de semana juntos. Desde ese día mantuvieron esta relación a distancia, viajando constantemente para estar el uno con el otro.

En uno de esos viajes él recordó a su tía lejana y que ya habían pasado casi siete años que no la visitaba, como vivía en la misma ciudad que su novia, decidió invitarla a ella también para que la conociera. Se trasladaron hacia su casa y mientras se acercaban ella le comentó que ya conocía esos lugares. La sorpresa fue mayor cuando llegaron a la entrada de la casa de su tía y ella le dijo:

- Hace años yo cuidaba un bebé por estos lados y cuando no quería dormir lo sacaba a pasear por estas calles, de hecho pasaba siempre por enfrente de esta casa.

El sintió un acelerado pálpito en su corazón y fue como si un velo se hubiera caído de sus ojos. Recordó entonces a aquella joven que paseaba un bebé en su coche; aquella hermosa mujer que le hizo suspirar pero a quien no se acercó pensando que ya era casada. La coincidencia era bastante y no podía guardar lo que estaba pensando y sintiendo, decidió contarle lo que años atrás le había pasado. Mientras él describía a la joven muchacha, como andaba vestida y la situación los ojos de ella comenzaron a iluminarse hasta no retener más la emoción diciéndole:

- ¡Esa era yo! ¡Yo cuidaba a ese bebé hace siete años atrás!.

La exclamación terminó por sacar la venda de sus ojos y darse cuenta que a su lado tenía a aquella hermosa joven; siete años se demoró su encuentro, siete años de vivir sus vidas sin saber del otro. Ambos sintieron algo inexplicable, cuando dos almas gemelas están destinadas a conocerse, aunque el tiempo pase sin medida, el encuentro llega y cuando al fin se reconocen y se necesitan, es difícil pasar más tiempo sin esa compañía, así que decidieron dar el gran paso para siempre.

Lentamente esta visión del pasado se iba de su mente mientras la veía a ella avanzar hacia el altar, a lo lejos ella caminaba por el pasillo del brazo de su padre en este día tan especial. El tiempo de los ángeles había llegado y el cielo se abría para contemplar semejante milagro de la vida. Al fin ella llegaba al lado de su amado, aquel por el cual también le había rogado tanto a Dios. Muchos aspirantes intentaron conquistar su corazón, pero en el fondo ella siempre supo que había una persona especial esperándola.

La larga ceremonia se volvía sólo segundos, el brillo de sus ojos al mirarse, las caricias de sus manos al recibir los anillos, el suspiro previo y posterior del - sí acepto -. Sólo esperaban la célebre frase:

- Los declaro marido y mujer, que lo que Dios a unido no lo separe el hombre ... Puede besar a la novia...

Todos los presentes sintieron como un poco de ese amor llenaba sus corazones, las lágrimas de algunos, las sonrisas emocionadas de otros. Un torbellino de emociones adornando el hermoso cuadro plasmado en cientos de fotos. El entorno adornado por flores blancas y cintas doradas, escoltados por ángeles, unidos por la voluntad soberana de Dios y sellado por un apasionado beso de amor.






(^)(^)
ø(**)ø
ø(**)ø
..°¤¤°.¸¸.¤´¯`» Freddy
D. Astorga «´¯`¤.¸¸.°¤¤°

.

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada